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Violencia de género en pandemia

Autora
Agustina Berardozzi
Fotos
Julietamor

Frente al  aislamiento social, preventivo y obligatorio que estamos atravesando, se pudo observar y comprobar que las mujeres y disidencias integramos los grupos más vulnerados de la sociedad. Muchas de ellas quedaron encerradas en sus propias casas con sus agresores, espacio donde ocurre la mayor parte de las situaciones de violencia de género.

Los hogares son espacios donde la violencia se manifiesta y se hace presente de distintas maneras: psicológica, sexual, económica y simbólica. De hecho, según un análisis realizado desde el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, en nuestro país desde el 1 de enero al 30 de junio, el 70% de los femicidios (162 en total) ocurrieron en las viviendas de las víctimas. Y 81 de estos, sucedieron durante el transcurso del aislamiento obligatorio, entre el 20 de marzo y el 30 de junio. 

Todos estos números son personas, vidas, con historias, luchas individuales, familias y sueños. El coronavirus nos mata en la calle. El machismo y la misoginia, en nuestra propia casa. Y ahora, ¿qué hacemos? ¿Cómo derribamos este monstruo que nos embosca en plena emergencia sanitaria y de género?

Poder salir de una situación de violencia no depende solamente de una decisión propia. Depende más bien de la disponibilidad de recursos con los que se cuentan: información, protección a nivel judicial y la posibilidad de autonomía económica, entre otros factores.  

El Estado Nacional ha otorgado diversidad respuestas a esta problemática, pero ¿alcanzan estas medidas para saldar la deuda que se viene arrastrando con las mujeres y disidencias?. Una de ellas es que se creó una línea directa de WhatsApp (11-2771-6463, 11-2775-9047 y 11-2775-9048) y un correo electrónico (linea144@mingeneros.gob.ar), para que sea más fácil la comunicación en caso de no poder llamar por teléfono en situación de aislamiento.

Asimismo, el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad impulsó excepciones al decreto para circular como el traslado de niñes, adolescentes y víctimas y el acondicionamiento de hoteles y refugios para casos de violencia extremos. También se encuentra disponible para descargar la aplicación gratuita para celulares, tanto para dispositivos Android como iOS, de la Línea 144, a través de la página web del Ministerio. Pero…¿qué pasa con aquellas que no pueden acceder a ninguno de estos recursos? 

La pobreza es algo más que falta de ingresos. Se manifiesta de distintas maneras y no afecta por igual.También es falta de seguridad, de voz, de alternativas. Las voces de las mujeres y disidencias que viven en la pobreza rara vez son escuchadas. 

Con la pobreza y desigualdad económica, las violencias se agudizan y se multiplican. Las presas; mujeres de las comunidades originarias; las que  son inmigrantes; quienes tienen una situación de discapacidad; o también aquellas vinculadas a identidades no hegemónicas, como las travestis y trans. Para todas ellas, existen mayores obstáculos para obtener y disponer de los medios que se necesitan para subsistir.

La antropóloga, escritora y activista feminista Rita Segato, relaciona el aumento de los femicidios a los contextos de crisis económica, porque en estas coyunturas se derrumban las raíces sobre los que se construye la identidad de los varones en tanto proveedores. Los femicidios vienen a expresar una forma de reafirmar la identidad masculina y el control sobre nuestros cuerpos y vidas.

(…) resulta urgente la formación en perspectiva de género de los actores del Poder Judicial, de las fuerzas de seguridad, de les comunicadores y medios de comunicación hegemónicos.

El patriarcado y el capitalismo subalternizan y explotan a las mujeres e identidades disidentes. Para la población travesti-trans la expectativa de vida no pasa de los 35 años. Los datos de indigencia, pobreza, desempleo y, exclusión del sistema educativo y de salud crecen exponencialmente para elles.

En una sociedad en la que cada 27 horas ocurre un femicidio y cada 96 un transfemicidio, resulta urgente la formación en perspectiva de género de los actores del Poder Judicial, de las fuerzas de seguridad, de les comunicadores y medios de comunicación hegemónicos. No solo necesitamos que se dicten medidas de protección, sino que también se cumplan. La Ley Micaela debe aplicarse con el objetivo de que se tomen medidas de protección adecuadas, propiciando la escucha de las víctimas y el cumplimiento de sus derechos.

Más allá de estos recursos y herramientas, me parece importante y fundamental que todes trabajemos en la prevención y el acompañamiento de estas situaciones que se presentan en la cotidianidad, a quienes les impacta esta crisis: que puede ser una amiga, una conocida, una compañera, una vecina o una persona de nuestra familia. Ya hemos visto en cientos de casos que el botón antipánico que se les otorga no sirve, las restricciones de acercamiento no se cumplen, las denuncias no se toman porque “no hay suficientes pruebas” o porque simplemente somos exageradas, locas, histéricas o mentirosas. La violencia institucional también es parte de este círculo interminable de injusticia patriarcal que se hace presente todo el tiempo.

Hay que poner el tema sobre la mesa, hablar con amigues, hijes y familiares en casa. Con les estudiantes en las escuelas o por videollamadas por zoom, con compañeres de trabajo. Concientizar es tarea de todes. Es necesario además, insistir con que la violencia no es únicamente el maltrato físico, sino también los insultos, las amenazas, el control, la falta de pago de las cuotas alimentarias y otras manifestaciones.

Entendemos que la violencia machista es un problema que se inscribe en una sociedad patriarcal que produce y reproduce desigualdades, por esto, debemos escuchar, acompañar, respetar. Son esenciales para pensar políticas públicas que sean concretas y realmente eficaces frente a las violencias. 

Los cambios estructurales llevan tiempo, pero mientras tanto no podemos dejar que esto pase y mirar a un costado como si nada. Involucrémonos desde nuestros pequeños lugares. 

Si sufrís violencia de género o conoces a alguien que necesite ayuda podés llamar a la línea 144  o comunicarte a los números de WhatsApp: 1127716463 – 1127759047/48

 

 

 

 

 

 

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