SUSCRIBITE A NUESTRO NEWSLETTER PARA ENTERARTE ANTES DE NUESTRAS CONVOCATORIAS

Sin centros culturales no hay recuperación de la cultura

Autor
Mauro Iuvaro

Aráoz 832 fue durante varios años un punto de encuentro con mis amigues. “Che, ¿vamos a tomar una birra a la Jaime después de cursar?”, o “¿hacés alguna más tarde? Hay un ciclo de Miyazaki en la Jaime”. Allí fui espectador de ciclos de cine, poesía, música, presentación de libros, podcasts, discos, fotografía y más. Desde afuera, como tantos Centros Culturales, parecía una casa más, pero adentro ocurría la magia. Hoy La Gran Jaime tiene sus puertas cerradas.

El pasado 30 de mayo, el Cultural Freire (del barrio de Colegiales) nos comunicó desde su cuenta de Facebook que ya “no es posible seguir acumulando pérdidas y nos vemos obligados a cerrar con todo lo que eso conlleva, principalmente para nuestros colaboradores, pero también para nuestros clientes, artistas, músicos, técnicos y proveedores”. Allí tenían lugar numerosos talleres y performances musicales, teatrales, stand-up, ventas de artesanías y de ropa “en un espacio donde todo conviva”, cuentan en la misma publicación. ¿Pero conviva qué? Distintas actividades artísticas y sobre todo un público que acudía a “un espacio político, social, de encuentro, aprendizaje y disfrute a través de la cultura y del arte. Un lugar de transformación individual y social”, propone Didi Vera, del Centro Cultural El Desparrame, a propósito de estos espacios.

La situación actual “pone en evidencia la precariedad y vulnerabilidad históricas a la que estamos expuestxs desde hace muchos años como sector” (…)

A una semana de que cerró el Freire, el 8 de junio, el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA) comunicó desde su cuenta de Facebook “el difícil momento que vive el sector de la Cultura independiente en el marco de la pandemia COVID-19”. La situación actual “pone en evidencia la precariedad y vulnerabilidad históricas a la que estamos expuestxs desde hace muchos años como sector”, asevera la organización. Los aumentos tarifarios impulsados por la gestión macrista, en paralelo a un público cuyos gastos e ingresos se achicaban cada vez más, amenazaron la supervivencia de los Centros Culturales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Entre los problemas está el pago de alquileres. Distintas organizaciones culturales como Abogadxs Culturales, Asociación Argentina del Teatro Independiente (ARTEI), Cámara de Clubes de Música en Vivo (CLUMVI), Espacios Escénicos Autónomos (ESCENA) y MECA difundieron un comunicado el 1 de junio apelando al Código Civil y Comercial, Art. 1203, C.C.C.N, donde corroboran que frente a una situación de fuerza mayor, como lo es la pandemia, estarían exentos del pago del alquiler hasta que termine dicha situación. A este recurso se suma el DNU del 29 de marzo que suspende el aumento de los alquileres, aunque no del pago. Respecto a los servicios, las empresas proveedoras de energía amenazan a los Centros con cortarles el servicio en caso que no paguen las tarifas que van desde 15 mil a 50 mil y 400 mil pesos según el tamaño del local (tarifas con mediciones supuestas, y que no están contemplando el consumo actual).

¿Qué salidas están intentando estos espacios independientes para sobrevivir durante la pandemia? Feliza y Cusca Risún promocionan desde Facebook e Instagam delivery de comidas así como tragos de autor por CABA. Unos como Casa Brandon promocionan la venta a futuro de entradas y bonos solidarios para resistir, otros se transformaron en puntos de venta de frutas y verduras.

¿Adónde han ido les musiques de Tiempos de Memoria, Vicente López, que desafiaban viejos sonidos de nuestra música? ¿Les poetes de La Terraza, Longchamps, que curaban e incomodaban con su palabra? ¿Les actores de El Galpón de Haedo, que nos enseñaban que el cuerpo también es un narrador? Hoy aparecen en transmisiones en vivo, actuando o enseñando. En situación pandémica los Centros continúan promocionando cultura desde sus plataformas web y asegurando un ingreso a les artistas a partir de una “gorra virtual” mediante Mercado Pago o vía transferencia bancaria.

¿Qué políticas económicas se gestionaron para socorrer a estos espacios? Desde el Ministerio de Cultura de la Nación y Ciudad se promocionaron subsidios y becas. Entre ellos está el Fondo Desarrollar, con carácter federal, que de los 1834 espacios culturales independientes que se registraron, 341 fueron beneficiados. “Desarrollar es un fondo concursable que busca apoyar económicamente el sostenimiento operativo de los espacios culturales en el contexto actual de emergencia sanitaria” detalla la página web de Ministerio de Cultura de la Nación. Se prevé una segunda convocatoria. Emilio Buggiani, director del Centro Cultural Vuela el Pez, problematiza el alcance de estas medidas al proponer que “los subsidios no sean por concurso; porque ahí es donde quienes cuentan con más herramientas y experiencia tienen más posibilidades. Y es todo el sector el que está atravesando esto, no solo ciertos espacios”.

Desde el gobierno porteño habilitaron, bajo un estricto protocolo, la transmisión por streaming de actividades culturales como recitales y obras de teatro. Sin embargo esto no es una política económica que focalice sobre los problemas estructurales que padecen los espacios culturales y artísticos. ¿Qué evidencia la pandemia sobre el concepto de cultura desde el que se ha trabajado y se continúa gestionado? Con el mensaje “la salida es siempre social y colectiva” los Centros Culturales demuestran, una vez más, ser espacios para la construcción conjunta de una cultura independiente que crea nuevos sentidos y oportunidades. Su supervivencia es clave para regenerar nuestros lazos luego de la pandemia.

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.