SUSCRIBITE A NUESTRO NEWSLETTER

Derecho al trabajo: una deuda histórica

Autora
Agustina Berardozzi
Fotos
Félix Laurí

Entre la madrugada del jueves y la mañana del viernes, nos enteramos que el presidente de la Nación Alberto Fernández, junto a la Ministra de Mujeres, Género y Diversidades Elizabeth Gómez Alcorta, habían firmado el decreto 721/2020 que contempla la implementación del cupo laboral para personas travesti, transexuales y transgénero al interior del Sector Público Nacional.

El 4 de septiembre, fue un día histórico en nuestro país. Las redes sociales se llenaron de banderas del orgullo LGBTIQ+: violeta, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Leí a muches emocionades, felices. Se festejaba con abrazos virtuales y mucha esperanza. “Afuera el sol comienza a asomar para todas. Amigas, dejamos una cicatriz en el mundo”, puso en su cuenta de Twitter la escritora Camila Sosa Villada.

Esta medida dispone en su Artículo N°1 que los cargos en este sector “deberán ser ocupados en una proporción no inferior al 1% de la totalidad de los mismos a personas travestis, transexuales y transgénero” y establece que “dicho porcentaje deberá ser asignado a las mencionadas personas en cualquiera de las modalidades de contratación vigentes”.

El derecho al empleo es un derecho básico y universal, pero para el colectivo LGBTIQ+ es una deuda histórica.

Uno de los puntos clave de este decreto es que no será necesario haber rectificado el género y el nombre en el DNI, lo que permite que esta medida tenga más alcance. Lo mismo sucede con los requisitos a nivel educativo ya que, para garantizar la igualdad real de oportunidades, no será un obstáculo el hecho de que las personas del colectivo travesti trans NO hayan terminado sus estudios (aunque quienes accedan a estos cargos deberán cursar y finalizar el o los niveles faltantes). Por otra parte, para que el cupo se pueda completar, en el Decreto se establece que se creará un registro para que “en forma voluntaria” se puedan anotar todas las personas travestis, transexuales y transgénero aspirantes a trabajar en el sector público nacional.

Según un informe realizado por el Ministerio Público de la Defensa y del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, llamado “La Revolución de las Mariposas”, entre el 34 y el 40% de las personas trans no pudieron finalizar la escuela secundaria y solo el 3% alcanzó el nivel superior. A su vez, se calcula que entre el 80 y el 90% están en situación de prostitución o ha ejercido alguna vez el trabajo sexual, como única salida laboral. A esto se suman las vulneraciones en el acceso al derecho a la salud, los diversos obstáculos para acceder a una vivienda y la violencia policial a la que tienen que estar expuestas a diario las compañeras. Por otra parte, también se sabe que las experiencias de migración a edad temprana son muy frecuentes en las mujeres trans y travestis, bastante mayor que la propia de hombres trans.

Este decreto genera una felicidad enorme y es un motivo de goce y festejo para quienes vienen sosteniendo esta lucha hace años. Una medida que combate la enorme exclusión laboral. Es una herramienta más para la inclusión, una conquista ganada y sostenida con la lucha y la organización de múltiples movimientos, espacios, colectivas feministas y activistas travesti trans. El derecho al empleo es un derecho básico y universal, pero para el colectivo LGBTIQ+ es una deuda histórica.

La lucha por el cupo laboral travesti trans fue una iniciativa de la activista Amancay Diana Sacayán, una referente travesti reconocida en Argentina y Latinoamérica. Durante toda su vida luchó por los derechos humanos de este colectivo social, para que pudieran acceder a educación y trabajo digno. Entre tanto, logró que el Ministerio de Salud de Buenos Aires emitiera una resolución para que los hospitales bonaerenses respetaran la identidad autopercibida de las personas trans y travestis. Recibió en mano de la ex presidenta Cristina Fernández el DNI con su identidad de género autopercibida, el documento la nombraba: Amancay, como el nombre de una flor amarilla propia de América del Sur y Diana, por la amazona guerrera. Diana fue asesinada en octubre de 2015 en su departamento del barrio de Flores y por primera vez en los tribunales de la ciudad, se utilizó la figura de travesticidio para nombrar a este crimen de odio.

Aunque todavía nos queda un largo camino por recorrer en cuanto a la inclusión y el acceso a políticas públicas de calidad para las disidencias, con este Decreto se dio un gran paso.

“Cuando una travesti entra al Estado, cambia la vida de esa travesti, cuando muchas travestis entran al Estado, cambia la vida de toda la sociedad”, Lohana Berkins.

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.